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Más sobre el ánimo de lucro en la Sanidad Pública: Interpretaciones varias de un concepto abstracto

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Angel Montero Luis, compañero del Hospital Ramón y Cajal nos ha enviado una colaboración ofreciéndonos su visión sobre el interesante concepto del “ánimo de lucro” y su legitimidad en la Sanidad Pública que reproducimos a continuación. Interesantemente coincide con la segunda parte del editorial “La Sanidad como Bien Comunal: más allá de lo Público y lo Privado” que también trata sobre este tema. Muchas gracias, Angel

Uno de los argumentos más utilizados para refutar el Plan privatizador de la Consejería de Sanidad de la CAM es el del “ánimo de lucro”. Y, a mi parecer, de manera muchas veces errónea. Creo que nuestro modelo de Sanidad Publica está agotado y necesita un cambio radical, como ya he manifestado en anteriores entradas. Pero sin estar en absoluto de acuerdo con los planes privatizadores de la Consejería tampoco comparto la defensa a ultranza del modelo actual. Y menos aún la confusión, interesada o no, de conceptos que se está transmitiendo. Si bien es muy cierto que el proyecto del la Consejería es rechazable por muchos motivos sobre los que hay que incidir sin desánimo, como el panorama de castas laborales inmutables que pretende instaurar, el concepto de “ánimo de lucro” aplicado al mismo, y a la Sanidad Pública en general, quizás necesite ser revisitado partiendo incluso de su misma definición.

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El propósito de esta entrada es llamar a la reflexión sobre algunos aspectos del binomio “ánimo de lucro” y “Sanidad Pública”, recogiendo frases y tópicos aparecidos en diferentes blogs y redes sociales en los últimos meses:

  • El ánimo de lucro es intrínsecamente malo”: Lucro (def.): realizar cualquier acción con el propósito de obtener un beneficio económico a cambio. El ánimo de lucro no es, ni bueno ni malo, sino que acompaña a otra actividad, y es un derecho reconocido por la Constitución española en sus artículos 21 y 22 sobre los  derechos de reunión y asociación y en el 38 acerca de la “libertad de empresa en el marco de la economía de mercado“, es decir, reconoce y protege la actividad empresarial lucrativa como mecanismo para la creación de riqueza (inversión, empleo, etc.). De su propia definición y de la protección que le brinda nuestra Constitución, fácil deducir que la búsqueda del lucro no es ilegítimo ni ilegal y que, más allá de la opinión personal de cada cual, no debe de ser demonizada como tal. Al final, todos trabajamos “con ánimo de lucro” ya que es ese “lucro” el que nos permite costearnos las necesidades básicas (y no tan básicas) de la vida diaria: comida, ropa, alojamiento,… Estigmatizar y despreciar el “ánimo de lucro” equivale a señalar como indignos a la mayoría de trabajadores españoles que lo hacen, bien por cuenta propia o ajena, en empresas que buscan un beneficio.

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  • “La salud es un derecho inalienable”: aunque se repita con machacona insistencia, nadie tiene el derecho a tener salud, como tampoco son derechos inalienables la felicidad o el amor. Lo que si es cierto es que toda persona debe tener derecho a una atención sanitaria de calidad que ponga todos los medios para corregir cualquier problema de salud, pero nadie tiene el derecho a estar sano, ser feliz o estar enamorado.

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  • “El ánimo de lucro conlleva una disminución en la calidad de la asistencia”: en los últimos meses se sostiene, interesadamente y sin el más mínimo pudor, que el “ánimo de lucro” va invariablemente unido a la merma en la calidad del producto final. Y que, como esto ocurre siempre, si hay “ánimo de lucro” en la Sanidad Pública, esto llevará sin solución a la disminución en la calidad de la atención y al perjuicio de los clientes (en este caso, de nuestros pacientes). No deja de ser esta una aseveración peculiar, sin que quede claro que quien la enuncia lo haga por un desconocimiento absoluto del mundo real más allá de los muros de su Hospital/centro de Salud, o por algún otro interés. Supongo que los mismos que sostienen este argumento defenderán la idea, por ejemplo, de que Renault o Ford fabrican coches “de mala calidad” en sus factorías de Valladolid o Almusafes para ganar más dinero o de que Grifols fabrica hemoderivados “de baja calidad” para abaratar costes y ganar más dinero. Quizás va siendo hora de sacudirse los estereotipos dieciochescos sobre la empresa privada y el empresariado…

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Afirmar, como se hace, que una empresa con “ánimo de lucro” va a obtenerlo disminuyendo la calidad del producto final, es desconocer, cuando no despreciar abiertamente, el trabajo de muchos profesionales. ¿Alguien, en su sano juicio, cree realmente que los médicos que trabajan en centros públicos con gestión privada son peores profesionales que los que lo hacen en centros con gestión pública? ¿Dudamos de que la calidad de la atención dispensada, por ejemplo, en la Fundación Jiménez Díaz, cuna de excelentes médicos y uno de los pilares de la formación pregrado en la Universidad Autónoma de Madrid, que es, por cierto, una de las mejores Escuelas de Medicina del país, es inferior a la dispensada en otros hospitales públicos de Madrid? ¿Puede alguien, conociendo la valía y capacitación de sus cirujanos, sostener que las intervenciones quirúrgicas realizadas en el H. de Torrejón o en el H. Infanta Elena, por ejemplo, son de peor calidad que las realizadas en otros centros? ¿O que la disponibilidad de recursos tecnológicos avanzados es sustancialmente inferior en los centros de gestión privada frente a los de gestión pública (cuando, desgraciadamente, es al contrario en muchas ocasiones)? En lo que a mi especialidad particular se refiere, la dotación tecnológica es más moderna y completa en los centros privados que en la media de la Sanidad Pública. ¿Se puede mantener, sin temor a equivocarse, que los centros de gestión privada desprecian la investigación cuando, al menos en el campo de la Oncología Radioterápica, las publicaciones en revistas internacionales de impacto de estos centros representan, como poco, más de la mitad de la producción científica española que puede encontrarse en PubMed?

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  • Los mejores y más punteros Hospitales de EE.UU. son centros sin ánimo de lucro”: muy cierto. La mayoría están regidos por fundaciones y patronatos sin que exista detrás una empresa que recoja el beneficio económico de los mismos. Al contrario, el beneficio de su actividad (lucro) revierte directamente en el centro y sus trabajadores. Y aquí es donde viene la gran diferencia y que muchas veces se prefiere ignorar: la retribución económica que perciben los médicos de estos grandes hospitales está en relación directa con su valía profesional y los méritos que les acompañan. Y los grandes hospitales compiten entre sí por hacerse con los servicios de los mejores profesionales en cada campo, porque ello conllevará un mayor prestigio de su Centro y una mayor afluencia de pacientes que son, al final, los que pagan, y no poco en ocasiones, por los servicios prestados. Recientemente, una Carta al Director publicada en el diario El País por un cirujano madrileño explicaba, de manera clara y concisa, como funciona uno de estos prestigiosos hospitales americanos, donde “…todos los beneficios se reinvierten en nuevos proyectos de investigación, impulso de la docencia y mejora de las condiciones laborales del personal…” y donde “…los médicos, cuidadosamente elegidos por sus compañeros, trabajan con un salario, distinto en cada especialidad e incluso en cada caso, de acuerdo con lo que aportan tanto en prestigio como en otros conceptos a la institución…”. ¿Estaríamos los médicos madrileños dispuestos a que el lucro obtenido con nuestro esfuerzo revertiera directamente en nosotros, pero de manera proporcional a la valía, trabajo, esfuerzo y méritos de cada uno? ¿Y estaríamos por tanto dispuestos a que los individuos de menor valía, esfuerzo y trabajo fueran eliminados del sistema para no perjudicar la competitividad de nuestros centros? Algunos, seguro que sí, pero otros muchos de los que se empecinan en mantener el actual statu quo, seguro que no…
  • Nadie tiene derecho a lucrarse con la salud”: ¿seguro? Como proclama, está bien pero, ¿qué pasa entonces con la medicina privada? Las clínicas y hospitales privados no son, salvo contadas excepciones, organizaciones “sin ánimo de lucro”. Y son muchos los compañeros que en ellos trabajan, bien de forma exclusiva, bien compaginándolo con la actividad en la Sanidad Pública. Y bastantes participan directamente de la gestión y propiedad de las mismas. ¿Acaso debe de ser considerada ilegítima a su actividad por el hecho de obtener un lucro por la misma? Otrosí sucede con las industrias farmacéuticas o tecnológicas. Los laboratorios no son ONGs sino antes al contrario, son multinacionales con un Consejo de Administración que se debe a unos accionistas que lo que buscan, además del beneficio social derivado de su actividad, es un rendimiento económico de su inversión. Del mismo modo, las empresas fabricantes de equipos de alta tecnología tanto para el diagnóstico por imagen (TC, RM, PET,…) como para el tratamiento (aceleradores lineales, cirugía robotizada,…) buscan la mayor calidad con cada uno de sus desarrollos, lo que les permite competir con ventaja por un mercado que les rendirá beneficios. ¿Hay, por tanto, que prohibirlos y privar a los pacientes de los avances que se consiguen gracias a su inversión en I+D+i? ¿Es eso lo que buscamos?
  • “Los médicos madrileños  no contemplamos el ánimo de lucro en el contexto de la Sanidad Pública”: todos tenemos derecho a obtener un beneficio por nuestro trabajo, y todos consideramos que así debe ser. El mejor ejemplo de ello está en las ya casi olvidadas “peonadas” o “prolongaciones de jornada”, que además de servir para disminuir lista de espera quirúrgica o aumentar la actividad clínica de los Servicios, nos servían a aquellos que las realizábamos para complementar nuestro sueldo, es decir, obteníamos un lucro de las mismas. En el momento en que las gerencias decidieron dejar de pagar por esta actividad, se acabaron las mismas. ¿Por qué ya no había necesidad? No, simplemente porque ya no se contemplaba la remuneración por esta jornada extraordinaria. ¿Deberíamos haber continuado realizándola, en aras de un beneficio para los pacientes, aún en el caso de no percibir nada a cambio?

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En mi opinión, el error proviene de confundir los conceptos de “lucro honesto” o “ganancia honesta”, entendido como tal la actividad productiva o comercial en la que pueden existir ganancias legítimas como una justa recompensa al esfuerzo y al riesgo asumidos, con los conceptos de “usura” o “expolio”, en los que las utilidades o ganancias obtenidas por un servicio o trabajo lo son de manera excesivamente grande (lucro desmedido o usura) u obtenidas de manera violenta y/o injusta (expolio). El problema es que tanto la usura como el expolio son  actividades delictivas, y para acusar a una empresa o particular de un delito hace falta algo más que unos prejuicios u opiniones preformadas. Hacen falta pruebas…

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Finalmente, estas no son más que las reflexiones de un médico dedicado en exclusiva a la Sanidad Pública, que sin defender el Plan privatizador de la CAM, está sin embargo convencido de que hace falta un cambio radical de nuestro modelo. El objetivo final no es ofender a nadie ni tan solo discrepar u oponerse a la postura “oficial”, sino promover una reflexión desde la autocrítica como medio de sentar las bases para una reformada Sanidad Pública. Porque somos los médicos los que tenemos que cambiar el modelo. Y, sobre todo, agradecer enormemente a este foro de La Voz del HULP la oportunidad de discrepar y el absoluto respeto que por todas las opiniones tiene. Algo que, desgraciadamente, no es muy frecuente en estos momentos.

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9 comentarios

  1. anadeph dice:

    Pues estoy de acuerdo en muchas cosas… y en desacuerdo en algunas.
    Que el sistema sanitario requiere una reforma es evidente, y es lo que queremos muchos de los que estamos en esta “guerra”. Fíjate que algunos de los que llevan la voz cantante (es el caso de AFEM) no nacieron para oponerse a la privatización, sino antes de todo esto, para defender esa reforma que necesitamos.

    Pero sí discrepo en el tema del ánimo de lucro, por dos motivos importantes (aparte de porque nadie ha sido capaz de presentar datos que demuestren que ese modelo es más barato y porque hay demasiado conflicto de intereses):
    – El primero es que, efectivamente, nadie va a negar que la Ruber, la Quirón o la Clínica Universitaria de Navarra hagan medicina de calidad. Por supuesto, y los profesionales somos muchas veces los mismos. Pero fíjate que yo, que también soy ahora un médico exclusivo del Sistema Público, he trabajado en la privada antes. En privadas que hacían lista de espera de la pública. ¿Y qué pasaba? Pues que la pública paga precio cerrado. Y mientras que al privado-privado le podías hacer 6000 resonancias si querías, porque él o su seguro pagaban a tocateja, la lista de espera era a precio cerrado, y eso significaba que si el paciente necesitaba una noche más en la UCI la clínica perdía dinero, y te ponían mil trabas. Para que te hagas una idea, teníamos dos tipos de electrodos, los que pegaban bien para pacientes privados y los que se despegaban cada minuto para los de lista de espera. Las concesiones son también a precio cerrado, así que cada prueba que hagas reduce el beneficio de los inversores. Ya sabemos lo que pasa con los traslados en Valdemoro, etcétera. Cuando el lucro pasa por encima de los criterios clínicos, es un enorme peligro para el paciente (y una pesadilla para el profesional).
    – El segundo es que, en época de crisis, bastante me cuesta pagar cada euro de impuestos. Así que quiero que esos euros redunden en beneficio social (yo uso poco el sistema sanitario, por suerte, pero pagaré gustosamente lo que redunde en un sistema sanitario equitativo y de calidad). Si parte de ese dinero va a ir a un capital de riesgo, pues mira no. Me parecería estupendo una gestión como la de Fuenlabrada: lo que ahorran se invierte en mejoras asistenciales, y eso es un gran incentivo para el profesional, aunque no redunde ni siquiera en su sueldo.
    – Además, los hospitales privatizados pueden mantener sólo los servicios eficientes y mandar el resto a los públicos-públicos. Sin embargo, el Marañón no tiene más remedio que mantener una unidad puntera de Cirugía Cardiaca Infantil, aunque opere muy poquitos casos al año (ineficiente 100%) porque quizá es la ñunica de España, lo mismo que los transplantes multiorgánicos de la Paz o la radioterapia intraoperatoria o… Pero paradójicamente cada vez recortamos más a los hospitales que necesitan mantener esos servicios, y sin embargo aumentamos el presupuesto a los que pueden recortarlos sin problemas.

    También me hace gracia lo de la tecnología. En mi experiencia profesional, los respirdores más cutres y más viejos los he conocido en la privada. Eso sí, al mismo tiempo tenían una resonancia abierta que ofrecían con mucho bombo y platillo. Que está fenomenal, pero es ofrecer calidad percibida antes que real (tú que sabes de esto, ¿qué elegirías, un respirador que te salve la vida en un distrés o una resonancia más cómoda?). Ojo, que no digo que todas las privadas funcionen así ni que esos respiradores fueran un suicidio, que también se puede trabajar con ellos… aunque peor.

    En fin, que creo que casi todos los que estamos en esto pensamos lo mismo, que el sistema sanitario hay que reformarlo, pero no así. No sin aportar datos, no sin aclarar conflictos de intereses, no sin desmantelar el sistema, no sin intentar optimizar lo que tenemos, no sin contar con los profesionales…

    Perdón por este comentario tan largo!!!

    • Belén dice:

      Ana tu comentario es largo pero muy esclarecedor.

      Yo como persona perteneciente a AFEM os quiero recordar que AFEM nació con la intención de REFORMAR aspectos de la gestión sanitaria que están caducos y nuestra pretensión era hacer recaer la gestión en manos profesionales, no políticas ni de personas puestas a dedo sin demostrar en muchos casos su capacitación. Siempre buscando la calidad asistencial y la seguridad del paciente. ¿Recordáis la I JORNADA AFEM?

      El llamado PLAN DE SOSTENIBILIDAD DE LA CAM nos sorprendió y tuvimos que movilizarnos ocupando TODO nuestro trabajo en demostrar que este PLAN no tiene los objetivos que dice defender. Esto no es mejorar la sanidad pública porque no hay dinero y estamos en crisis. Esto simplemente es vender hospitales y Centros de Salud (no mentales) YA DOTADOS CON DINERO PÚBLICO a empresas, si CON ÁNIMO DE LUCRO, legítimo por supuesto, pero no con dinero público, no con nuestros impuestos. Es CAMBIAR NUESTRO SISTEMA SANITARIO PÚBLICO Y ES UN EXPOLIO.

      Recordemos que aún no se ha demostrado por parte de la CAM el supuesto ahorro, cada vez menor (de 533 a 168 millones). No existe ningún estudio económico que lo sustente. Han despreciado lo que se aportó por parte del COMITÉ PROFESIONAL, han despreciado a los profesionales hasta la saciedad, incluso nos han insultado.

      Respecto a la calidad de las EMPRESAS que van a gestionar esos hospitales no encuentro en PubMed ninguna referencia, luego me permito dudar de la calidad asistencial REAL (no la percibida) que vaya a existir. Algunas de ellas incluso, tienen “asuntos legales oscuros”, hasta en el extranjero.

      Quiero aclarar que por parte de AFEM y de muchos de los que estamos en esta lucha, no existe ningún animadversión contra la sanidad privada, indudablemente esta es legítima. No nos confundamos.

      Creo que seguir extendiéndome será repetir conceptos que ya han dicho Ana y Ángel, a ls que agradezco sus reflexiones tan enriquecedoras.

      Os ánimo a todos a no desfallecer en defensa de una SANIDAD PÚBLICA REFORMADA con mejor gestión basada en profesionales, para que podamos decir ese mantra que repiten nuestros politicos, que nuestra sanidad pública sigue siendo universal, de equidad (os recuerdo que ya no lo es) y máxima calidad (se perderá si los profesionales no son escuchados y son mal tratados), no gratuita (eso nunca ha sido así ya que la pagamos con los impuestos de todos).

  2. norte dice:

    Gracias Ana .No tengo mucho q añadir.Las manos del profesional son las mismas en spública.y en privada y no voy a aumentar aqui la lista de “respiradores,electrodos”que todos conocemos.Pero a lo mejor debieramos para q la calidad percibida no nublase tanto el ojo al usuario.
    Desconozco si eso es usura,pero lucro honesto

  3. yolanda dice:

    Gracias Ana y Belen, me habeis quitado de la boca varias cosas…
    Besos a tod@s los que cada dia luchais por defender NUESTRO sistema sanitario

  4. CotMedi dice:

    Por su puesto que el ánimo de lucro puede ser bueno o malo, totalmente de acuerdo. Toda empresa o profesional tiene derecho legítimo a lucrarse por su trabajo.

    El problema aparece cuando el lucro se produce con dinero ajeno, especialmente el público. Debe ser muy trasparente y justificado por parte del que lo administra. ¿Están justificados aeropuertos vacíos hechos con nuestros impuestos? El gestor de una E. Privada que hubiese hecho eso estaría de patitas en la calle antes de consumar el despilfarro. ¿Están justificados el caso Bárcenas y demás financiaciones de ese tipo?. Creo que no debo poner mas ejemplos que todo el mundo entiende.

    Que el Ruber gane dinero de capital privado es muy lícito, entre otras cosas porque no está obligado a tratar a los “no asegurados”. Cuando un hospital público recibe un presupuesto lo hace según su gasto real en sus pacientes, si sobra no se lucra, revierte en Hacienda. Un hospital privatizado se queda con aquel dinero público que no gaste, ya empezamos a ver un posible problema. Y si no tenemos puntos claros como la facturación intercentros, cuyo cobro real es imposible, la sospecha del expolio está mas que justificada, máxime cuando el presupuesto de estos hospitales privatizados crecerá por contrato mientras que el de los públicos estará sujeto a las vicisitudes económicas de la crisis, como es lógico pensar que debe ser, pero para todos.

    Con un sistema de financiación por cápita, y no por servicio, evitas el abuso en el último pero provocas el mínimo gasto en él, máxime cuando el hospital está obligado a asistir a su población protegida cuyas pólizas ya están pagadas de antemano y cuyos contratos de seguros no se pueden rescindir como hacen las empresas de capital privado. Entonces se justifica la sospecha de mala calidad en la asistencia.

    Si ánimo de lucro es cobrar por el trabajo realizado y llevar un sueldo, aunque poco digno, a casa, entonces yo tengo ánimo de lucro, pero aseguro que no me he enriquecido ni me enriqueceré trabajando, como puede asegurar cualquier trabajador honrado por cuenta ajena. Los grandes pelotazos han hecho concurrir dinero público, voluntad política, una empresa privada y gente ambiciosa con pocos escrúpulos, como no podía ser de otra manera.

    Coincido con anadeph en cuanto yo también trabajé en una clínica privada haciendo lista de espera hace ya muchos años. El precio era cerrado, los implantes de vergüenza y mejorados a costa de menor sueldo. Como anécdota añado que en una ocasión me ofrecieron una hoja de bisturí sin mango para realizar la intervención con la escusa de que los mangos eran caros y escasos. Eso es ánimo de lucro ilegítimo.

    Hace pocos días atendí una paciente que pidió cambio de hospital de Valdemoro a un H. Público. Me comentó que allí esperaban poco para pasar a la consulta, pero que ahí terminaba la sanidad que ofrecían. Posiblemente la paciente exageraba, pero su testimonio disconforme no aparecerá en ninguna encuesta de Lasquetty.

    Reformar la sanidad, si, pero no de un plumazo. Posiblemente sea tarea de estudio de años y llevar lo acordado a la práctica de muchos mas. A rio revuelto, ganancia de pescadores. Los saprofitos proliferan en organismos bajos de defensas, donde aparecen lo que llamamos gérmenes oportunistas que pueden terminar con la vida de nuestra Sanidad Pública.

    Y ahora pregunto, ¿Quienes son los gérmenes oportunistas de nuestra Sanidad? ¿Son solo empresas o tenemos intereses políticos inconfesables?

  5. R. Frutos dice:

    Comienzo por decir que estoy de acuerdo con los comentarios anteriores. Con Luis Montero también estoy de acuerdo en casi todos:
    El ánimo de lucro NO es intrínsecamente malo. Toda persona debe tener derecho a una atención sanitaria de calidad. El ánimo de lucro, A EXPENSAS DE LOS INGRESOS PÚBLICOS, conlleva una disminución en la calidad de la asistencia o una reclamación de mayores cápitas, ya que es necesario extraer los beneficios inherentes al principio empresarial y de mercado. En los hospitales de EEUU punteros sin ánimo de lucro, entiendo que el cliente acude a través de una aseguradora de alto nivel o pagando los servicios. De lo anterior se deduce que el hospital cobra de forma acorde con el servicio que presta. Vamos que ahí no puede uno entrar por la puerta, sin más, para que se le atiende. Sólo si lleva la tarjeta de crédito en la boca.
    Por supuesto que el médico tiene todo el derecho a beneficiarse por su trabajo, tanto en la Pública como en la Privada. En la Pública deberían establecerse mecanismos transparentes para premiar económicamente a los mejores pero en la Privada tampoco lo hacen mejor, pero como es un sobresueldo pues uno se pone más contento.
    En fín lo podemos pintar de rosa o de amarillo pero estamos esperando que alguien de los que defiende la “Privatización de la Sanidad Pública, con dinero Público”, nos explique o mejor nos enseñe esas magníficas cifras de Ahorro, Eficiencia y Calidad.
    Creo que me he extendido demasiado para repetir las obviedades (para muchos de nosotros)de siempre. Excusas mil.

  6. hipos1 dice:

    Está dicho casi todo en los inteligentes comentarios anteriores. Recalco: El articulista confunde churras con merinas, hace un batiburrillo con conceptos generales, que parece que nadie cuestiona, y el lucro, lo privado y lo público. Que debe de ser racionalizado el sistema público de salud; seguramente sí, como en todos los aspectos que vician a lo público; nepotismo, malversación, intrusión ideológicopolítica…. Hasta ahí, vale. El gran pero, si alguien quiere hacer negocios que los haga. Si es en el campo sanitario, perfecto. que arriesgue sus dineros, preste un servicio de calidad y todos esos aspectos que una empresa sensata debe cuidar para tener clientes y éxito. La externalización de servicios públicos es un robo. UN ROBO, que perpetran políticos delincuentes que han llegado a la administración con el único ánimo de lucrarse con lo ajeno. Muchos de estos problemas se hubieran evitado si las partidas presupuestarias a las CC hubieran sido tasadas y no devengadas de forma genérica. ¿No se hizo así, como tantas otras cosas, para favorecer la discrecionalidad y dar cobertura legal al pillaje? Tanto para educación, tanto para sanidad, tanto para otras infraestructuras, etc.. Que no es suficiente, se audita y se ve si se está administrando bien. Si hace falta más habrá que suplirlo como determina la prioridad del derecho a una asistencia sanitaria global, asequible y de calidad. En definitiva: ¡Ya está bien de destruir y saquear lo público! Hasta aquí llego, porque si no, entraría en la agria discusión de por qué todo esto es ideológico y hay ideologías que amparan la propiedad de todos y cada cual y se llaman “socialistas” y otras, las hoy predominantes, que quieren apropiarse de las propiedades ajenas y que se llaman de muchas maneras, “liberales”, “capitalistas”, ” conservadoras”… para ocultar su verdadero nombre, “piratas”. Salud.

  7. Sebastian Sach dice:

    Dieciochesco y… medieval,…. sí que es lo de Lamela, Gúemes y Cía…

    ¿Es eso lucro honesto?…

    Pues parece, que sí… ( de nuevo meto la pata)

    YO, (si tuviera muuuuuucho dinero e influencias) mañana haría lo mismo: me montaba un chiringito en la callle con lo que aprendido en la pública… llevándome los pacientes y el conocimiento, sin ánimo de lucro deshonesto, claro…
    por amor al arte, benefactor de la humanidad…. y luego me desgravaría un montón de gastos con fundaciones, I+d+i etc…

    Bueno, el cuento de la lechera, porque el problema es que no tengo dinero ni influencias.

    Si algún día lo tengo, os pongo un anuncio buscando ‘colaboradores bien pagados, transparentes, honrados, sin conflictos de intereses’ (¡ja, ja… lo que habría que decir sobre ésto!!)

    Besos y abrazos que no falten.

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