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¿Qué pasa con los sindicatos?

Periódicamente surge, en mitad de la tormenta del conflicto, la eterna pregunta: ¿Qué pasa con los sindicatos?. Y muchos vuelven a tener la desagradable sensación de que más tarde o más temprano, van a recibir la mala noticia de que los sindicatos se han “descabalgado” del conflicto, para pactar con la administración ¿Por qué esta desconfianza?. ¿Hay base empírica para desconfiar?. No pretendemos desprestigiar el movimiento sindical desde LVDH. Reconocemos su importante valor histórico en la adquisición de derechos laborales. Y también su legitimidad democrática ya que se someten a una reválida inapelable: las urnas.

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Sin embargo, algo no funciona cuando existe un mar de desconfianza hacia ellos y tienen que surgir organizaciones “ad hoc” que lideren la protesta y tomen la iniciativa. ¿Por qué sucede esto?. Existen muchas razones, pero una de las raíces del problema reside en que, como ocurre en casi todos los ámbitos de nuestro país, carecemos de organizaciones verdaderamente independientes. ¿Tendrá esto que ver con aquello que comentaba Ortega de la España invertebrada?. Probablemente. Los ciudadanos no están acostumbrados a la participación activa en la sociedad civil, y por ello, las organizaciones que teóricamente deberían estar apoyadas por estos movimientos ciudadanos, son financiadas por la propia administración. Este escenario pervierte la realidad y genera desconfianza, especialmente en momentos en los que hay que posicionarse de una manera clara y sin ambages ante aquellas iniciativas que pretenden menoscabar servicios básicos públicos como la atención sanitaria.

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Este conflicto en el que estamos inmersos, no ha surgido ayer, ni siquiera en noviembre pasado. Esta es la consecuencia de una poda constante y paulatina del Sistema Nacional de Salud, del que tan orgullosos nos sentíamos. Y ante esta situación, los sindicatos han mostrado respuestas tibias y conciliadoras (al menos desde el punto de vista de muchos colegas). ¿Son ellos los únicos responsables?. Rotundamente no. Nosotros tenemos que hacer autocrítica, ya que decididamente las organizaciones sindicales no pueden hacer nada sin un amplio respaldo del sector al que representan. ¿Esto es la pescadilla que se muerde la cola?. Tenemos unos sindicatos con los que no nos sentimos representados, pero no hacemos nada por participar y por cambiarlos. Nos encontramos ante el escenario perfecto para que cualquier administración sin escrúpulos que se precie, meta la tijera con el falso argumento de la sostenibilidad.  Este último hachazo final, parece que ha removido las conciencias, y ha catalizado la maduración de organizaciones alternativas que ya se estaban formando pero que han advertido la gravedad del problema y se han lanzado sin cortapisas a un conflicto total, porque TODO es lo que nos jugamos. Por eso ha renacido con tanta fuerza AFEM, que ha empezado a crecer de forma desorbitada en afiliados, y por eso han surgido plataformas de trabajadores como PATUSALUD, organizaciones de enfermería como AME….etc. ¿De verdad creéis que estas organizaciones han surgido por mero afán de protagonismo?. ¿De verdad pensáis que el apoyo que tienen es porque unos “marañones” persiguen un ELDORADO tras un iluminado? No, la verdad es que todo esto ha surgido por simple necesidad. Esta brecha de desconfianza, además, se ha acrecentado con la actitud vacilante de los sindicatos ante la capacidad movilizadora de estas asociaciones y plataformas, y ante la apertura de mesas paralelas y constantes de negociación que surgen como setas.

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Es probable, que esta visión esté equivocada. Es más nos gustaría estar equivocados, pero para eso necesitamos, como en medicina, evidencias. Hoy es el caso de la movilidad forzosa, una herramienta que la administración necesita para ejecutar su plan privatizador. Nuestra oposición a dicha medida es tan firme como la que tenemos frente al Plan de Sostenibilidad, puesto que son parte de la misma estrategia. No podemos estar sometidos a la dinámica de que la Consejería esté utilizando a los sindicatos para sacar noticias de acuerdos y que éstos no se posicionen de una forma clara y rotunda desmintiendo tales acuerdos. No debemos permitir que nos confundan respecto a nuestro objetivo. No solo no queremos destruir a los sindicatos, sino que necesitamos que funcionen. Ahora tienen la oportunidad de subirse al carro o descabalgarse para negociar. Creemos que esto será “pan para hoy y hambre para mañana”, porque quedarán condenados a la irrelevancia como meras marionetas de la administración, lo cual será una condena para todos nosotros, sanitarios y ciudadanos.

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11 comentarios

  1. R. Frutos dice:

    Pues sí hasta a los heroicos sindicatos de clase, les han tomado el pelo en más de una ocasión y eso q ellos sí q tienen formación e historia. El neoliberalismo es mil veces más feroz q nuestro amigo el lobo, su astucia y amoralidad no tienen límites….cuando tiene hambre. Sería un error darles el mínimo aliento. Actualmente la mejor mesa sectorial es la nuestra.

  2. angelaahp dice:

    “Tenemos unos sindicatos con los que no nos sentimos representados, pero no hacemos nada por participar y por cambiarlos.”

    Sin lugar a dudas, el mejor logro del PP de Madrid (también en ámbito estatal, pero en Madrid lo han bordado) ha sido crear ese resquemor ante los sindicatos (también entre los de clase y los profesionales y entre todos ellos y los trabajadores).

    Pocos recordamos ya los logros en la retribución de la hora de guardia por ejemplo, es mucho más fácil recordar lo malo. Me indigna que en base a inclumplir acuerdos firmados por la propia Consejería (véase el de 2006 de convertir en plazas estructurales aquellos contratos eventuales de más de dos años de duración, que hay unos cuantos) los médicos siempre se alcen contra los sindicatos y no contra la consejería.

    De vez en cuando surgen movimientos con la respuesta a todas las carencias de los sindicatos, que no suelen ser sino movimientos sindicales que, seguro que con la mejor de las intenciones, se erigen en bastiones y respuestas a los graves (gravísimos) problemas de la sanidad. No es nada nuevo, ya ha sucedido (CESM y Ashomyt en Madrid, que se unieron tras un largo y penoso recorrido en AMYTS). Yo soy de AMYTS, pero sinceramente, me importan menos las siglas que el hecho de que los médicos seamos capaces de cometer los mismos errores una y otra vez.

    El cansino “no nos representan” es absurdo con perdón. A modo de ejemplo muy sencillito, yo puedo sentirme republicana, pero mientras no convenza a una amplia mayoría para reformar la constitución, seguiré viviendo en una monarquía. Los sindicatos son los representantes de los trabajadores, se eligen en unas elecciones en las que ojalá participaran el mayor número de trabajadores y son las reglas del juego. Para cambiarlo habrá que llegar al parlamento. Y mientras tanto podemos crear todas las asociaciones, plataformas, sindicatos y partidos que se nos ocurran, que el PP lo seguirá contemplando desde su amplio espectro ideológico (desde el centro moderado hasta el ultraliberalismo de Aguirre pasando por todo lo que se nos ocurra) con profunda satisfacción. ¿Que los médicos se presentan en las próximas elecciones sindicales separados y no llegan a tener presencia en la mesa sectorial de sanidad? Mejor para la Administración. ¿Que se presenta un nuevo sindicato y puede empezar a marearlo en las “negociaciones”? Mejor para la Administración, tienen sobrada experiencia al respecto.

    Siendo un poco mas ambiciosos, ¿para cuando un gran sindicato médico nacional con una afiliación elevada y bajo las siglas que sean que realmente pueda plantar cara a las administraciones?

    Mientras tanto el divide y vencerás les favorece. Y estar “perdiendo” el tiempo en este tipo de disquisiciones con el tremendo problema que tenemos delante que es la PRIVATIZACIÓN DEL MODELO SANITARIO EN MADRID, debe resultar tremendamente relajante para el Consejero y sus capataces.

    Yo soy médico. Yo soy de AMYTS porque he elegido tratar de cambiar las cosas desde dentro, y creo que mi postura merece el mismo respeto que yo concedo a todos aquellos que han decidido luchar desde otras posiciones. Pero dejemos ya las pataletas del “no nos representan” pq al menos hasta las próximas elecciones sindicales si lo hacen. De la misma manera que la mayoría absoluta del PP en Madrid les ha permitido organizar todo este embrollo en sanidad por mucho que éticamente y al no haberlo recogido en su programa la inmensa mayoría pensemos que no.

    La respuesta de todos está siendo mayoritariamente ejemplar y creo sinceramente que todo y todos sumamos para detener esta locura. Unidos podemos y debemos.

  3. Sindicalista confeso dice:

    Con los sindicatos pasa lo mismo que con los partidos, y que con la sociedad: en vacas gordas todos optamos por la república independiente de mi casa. Cómo me va bien… o suficientemente bien, ¿para que lios?

    Mientras dormitabas en ese sueño dorado otros trabajaban generando leyes (15/97, 16/2003, 44/2003, 55/2003, 6/2009, 54/2010,…) que componían una maquiavélica doctrina neoliberal para cambiar el actual modelo sanitario público hacia el ‘partnership’ público-privado, con control de la toma de decisiones desde el ‘lobby’ privado (las puertas giratorias).

    Pese a todas las advertencias de sindicatos, de algunos partidos, algún conato de huelga (2006 y 2008) y numerosos escritos de denuncia (ver hemeroteca sobre las mencionadas leyes) nuestros amables críticos, o los usuarios ahora cabreados, han seguido votando una y otra vez a los partidos que las han concebido y desarrollado.

    Qué fácil es echar ahora las culpas a los sindicatos. ¿Dónde estabáis en los años de bonanza? ¿A cuantas huelgas generales os habéis sumado? Ah, disculpad, que eran políticas! Menos mal que la vuestra ha sido una huelga de verdad… ¡ya era hora! Pero además, cuántas veces no habremos oido el manido ‘no puedo…, que tengo que pagar una hipoteca’… para escaquearse de una movilización necesaria por cuanto supone una advertencia implicita al poder.

    Qué lástima!, qué lástima! que hayan tenido que destrozar todo, educación, sanidad, empleo público,.. para que vosotros, los aguerridos defensores ‘durmientes’ de lo público hayáis decidido que ya es hora de moverse y de tomar las riendas, denostando a partidos y sindicatos; desconfiados, huraños y deslenguados.

    Nunca es tarde y se os alaba vuestra intensidad y desparpajo. Pero no sois de fiar, nos abandonásteis cuando de verdad os necesitábamos, cuando ponían los ladrillos de este infame edificio privatizador.

    Gracias, muchas gracias por vuestro dejar hacer.

  4. R. Frutos dice:

    No seamos tontos. No nos enredemos. A estas alturas debería estar claro que el sindicalismo es necesario, más que nunca; y eso se puede saber por el interés que tienen en cargárselo. También sabemos que dentro de algunos sindicatos el amarillo es a veces el color que más deslumbra. Y también sabemos que en nuestra actual lucha o reivindicación no han sido precisamente los sindicatos los que han llevado la bandera. Aquí el “mea culpa” es para todos. La cuestión es saber hasta qué punto los sindicatos están dispuestos a ser permeables a nuestra voz y llevarla a la mesa sectorial o si van a hacerle el juego a una Consejeria absolutamente antidemocrática (lo único de demócratas que tienen es que han conseguido el poder en tiempos de democracia), que declara que lo que van a hacer lo harán con o sin los sindicatos, con o sin los ciudadanos, sólo les falta arreglarlo con un mandato divino. Parece que todos nos necesitamos. Y salvo que exista algún tipo de chantaje o fuerza mayor (que el pueblo llano desconozca) no se entiende que haya que negociar o pactar acerca de si es mejor el garrote vil o la inyección letal para cumplir una condena a muerte, cuando de lo que se trata es de eliminar dicha condena, porque esto se parece al síndrome de Estocolmo. Quizá lo más sensato sería efectivamente ir pensando en un gran sindicato médico que nos una a todos….Y mientras tanto nos podrían ir aclarando lo que de verdad está pasando, con ello quizá ganen un poco más nuestro afecto. Hay momentos en la historia que no se pueden desaprovechar.

  5. […] con la administración sobre movilidad forzosa. Tal y como se señaló en el editorial de ayer ¿Qué pasa con los sindicatos?, LVDH está convencida que ahora más que nunca necesitamos que las organizaciones sindicales […]

  6. Juan Antonio Molero dice:
  7. Juan Antonio Molero dice:

    Tengo que manifestar mi radical desacuerdo. Los sindicatos han tenido errores, a lo largo de su historia, no podía ser de otra manera al ser organizaciones humanas.
    Pero hay que considerar que las organizaciones sindicales desde la transición han sido las hermanas pobres del desarrollo democrático. No obstante, han sabido articular movimientos de respuesta y de reivindicación, si los cuales, no se habrían avanzado en condiciones de trabajo.
    Es lógico que entre ellos haya diferencias. Representan diferentes intereses. La primera diferencia es la de sus ámbitos de representación. Mientras unos, los de clase, tienen como vocación representar a todas las categorías de trabajadores, otros defienden intereses corporativos de una sola categoría. Esto supone, de entrada, dividir a los profesionales en función de su titulo, y rompe la unidad de acción necesaria en la negociación colectiva.
    Otra diferencia es que los sindicatos de clase también persiguen compatibilizar los intereses de los profesionales y de los trabajadores en general, con los de los usuarios y con los del sistema sanitario público, mientras que otros, digamos que ese aspecto no lo tienen tan claro.
    Respecto al grado de independencia, no se puede lanzar, genéricamente la afirmación de que no son organizaciones verdaderamente independientes sin desgranar las diferentes “dependencias” a las que se refiere la afirmación.
    Algunas de estas dependencias o condicionantes son filosóficas o ideológicas. Tienen que ver con al propia cultura que emana de las facultades y escuelas. Son visiones específicas del devenir histórico de cada profesión, en las que los profesionales han sido esculturados, y que muchas veces condicionan el comportamiento global de los profesionales, médicos sobre todo, que no asumen el ser solo protagonistas importantes en el equipo sanitario, pero no únicos.
    Otras dependencias se manifiestan porque los colegios profesionales, en su día, con el objetivo de preservar su influencia, derivada de la colegiación obligatoria, crearon organizaciones sindicales con el solo objetivo de no perder esa influencia.
    Estando de acuerdo con la reflexión sobre la poca costumbre de los españoles sobre que los ciudadanos no están acostumbrados a la a la participación activa en la sociedad civil. Pienso que esto esta muy condicionado en primer lugar por las décadas de dictadura. Y aunque hay otras muchas razones, pienso que hay otro ingrediente reciente que es la campaña de desprestigio permanente desde las administraciones sobre las organizaciones sindicales y sus delegados, tachándolos de parásitos con el claro interés de desprestigiar primero a los sindicatos para hacer más fácil y factible la toma de medidas de cualquier tipo. Desprestigiar primero a las organizaciones sindicales para después tener menos resistencia. Algo muy viejo, pero que sigue siendo efectivo.
    En un contexto de crisis económica, con el paro y la precariedad laboral existente, con las campañas de desprestigio hacia las organizaciones sindicales, seria necesario reflexionar sobre el tema de los protagonismos. Y el de AFEM, independientemente de lo que tenga de refrescante, es uno de ellos.
    Hay que decir que AFEM es una organización de médicos y solo de médicos. Lugo es, de entrada, una organización corporativa. Esto si es una evidencia. Y como tal, adolece de todas las debilidades que tienen las organizaciones sindicales corporativas.
    En términos de cronología es necesario recordar que el conflicto actual parte de hace años. En cualquier caso de antes del 2008. Y que AFEM no aparece, o se deja ver, hasta octubre-noviembre de 2012. Las organizaciones sindicales vienen desarrollando e intentando contestar a las diferentes situaciones desde el prologo de este conflicto, hasta el punto de que ha habido movilizaciones sostenidas desde finales de 2011 y principios de 2012.
    Habría que reflexionar muy seriamente cuando se hacen afirmaciones como las que hace este articulo. Una de ellas seria que los sindicatos han estado presente durante todo el proceso de forma activa, y desde mucho antes de la aparición de AFEM y PATUSALUD, han estado convocando movilizaciones de todo tipo y las han estado liderando, han facilitado convocatorias también de la propia AFEM y son una constante en este conflicto, a pesar de algunos intentos de los que ahora se han “concienciado” de repente por desplazarlas y condenarlas y por, incluso, compartir los mensajes de condena, coincidiendo en argumentos con el gobierno de Esperanza Aguirre, González y Lasquety. Eso es uno de los factores que genera desconfianzas. Y debe ser también un facto de reflexión sobre el tema de los protagonismos.
    Si en medicina se necesitan evidencias, esta es una de ellas.
    En cualquier caso, la obligación de las organizaciones sindicales, es preservar los intereses de los trabajadores y conseguir que sus intereses estén regulados para garantizar el ejercicio de los derechos. Hoy, la Consejería intenta denodadamente el dar una apariencia de negociación que los sindicatos niegan. Y seria un error creer la versión de la Consejería. Porque supone hacerle el juego.
    Lo que se debe conseguir es una verdadera negociación. Y para ello, en aras de la unidad del movimiento generado, los sindicatos representativos deberían encontrar colaboración, en vez de publicación de sospechas. Lo contrario supone el ayudar a que los sindicatos no funcionen.

  8. tierra dice:

    J.A. Molero ha contado una realidad desde una parte, con la que estoy de acuerdo, pero desde esa parte se le ha olvidado detalles no menores. Uno de ellos La Falta de Democracia interna de los Sindicatos. Muchos hemos formado parte de esas organizaciones de clase de las que el se ha extendido en contar parte de su historia pero le falta tener en cuenta que si muchos de sus afiliados se han ido tendrán que analizar porque ha sido publicado por su misma organización (60.000) en los últimos cuatro años. Por volver a Sanidad y a los últimos tiempos la falta de presencia en los centros de trabajo hace un flaco favor al Sindicalismo de Clase como ejemplo podemos tomar la actitud del Sindicato al que pertenece en la Comunidad de Madrid cuando se inicio el problema de Dr. Montes y las negociaciones durante antes y despues con el Sr. Lamelaa

  9. tierra dice:

    Sería interesante que se analizara porque se permitió que se abrieran esos Hospitales que ahora están pendientes de privatizar con el Personal no Sanitario con contratos y sin posibilidad de ser traslados de Personal Estatutario ya en aquella ocasión algunos pertenecientes a los Sindicatos de Clase advertimos a nuestros organos de dirección que abrian un melón de consecuencias imprevisibles, parece que no estabamos equivocados.

  10. Juan Antonio Molero dice:

    Respondiendo a “Tierra”, he de decir que respetando el anonimato de los seudónimos, cuando se contesta una opinión personal y se comenta si un participante esta en tal o cual organización, se debería tener la honestidad, coraje, gallardía, o lo que quiera que sea, de identificarse. Por aquello de saber con quien se esta hablando si planteamos los debates de esa manera.
    Muchas personas han salido de los sindicatos, si. Pero ¿Cuál ha sido el móvil o motivo de cada una? Pues cada uno tendrá su motivo.
    Pero siguiendo el razonamiento de “Tierra” he de decir que, en función de su afirmación, la inmensa mayoría debe pensar que si la hay, porque permanecen en ellos, y muchos más, siguen participando en las elecciones sindicales y optando libremente por darles su confianza.
    El caso de Montes es precisamente un ejemplo a favor de la acción sindical en aquel momento, y no solo de mi sindicato, sino de otros. En contrapartida, los sindicatos autodenominados “profesionales” o “corporativos” no demostraron precisamente esta capacidad de respuesta. Al contrario. Se puede afirmar que aquella falta de respuesta fue una demostración, precisamente, de falta de defensa de la acción profesional basada en la ética, por parte de los sindicatos corporativos. Y una clara señal a la administración de debilidad o, incluso, de cobardía.
    Es crear confusión utilizar argumentos como el de “porque se permitió que”, cuando se conocen que la labor sindical no es la de gobierno. Es confundir a las personas y promover la frustración colectiva, porque se crean expectativas falsas sobre los que las organizaciones sindicales pueden hacer o no hacer.
    Y es más triste pensar aún la intención que hay detrás de esos argumentos.
    Tal vez, aparte de un esfuerzo lógico por mejorar todas las organizaciones de trabajadores, deberíamos hacer un esfuerzo por prestigiarlas en vez de tirar piedras sobre nuestros propios tejados. Así nos va.

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